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lunes, 4 de abril de 2011

CRÍMENES CONTRA LA CREACIÓN; LA BÚSQUEDA

La visión de la Tierra desde el espacio es asombrosa. No hay límites nacionales visibles. Son los humanos quienes los han establecido, así como el Ecuador, el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio. El planeta es real. La vida en él es real, pero las separaciones políticas que se le han impuesto son fabricadas por el hombre. No han sido transmitidas desde el monte Sinaí. Todos los seres de este pequeño mundo son mutuamente dependientes. Es como vivir en un bote. Respiramos el mismo aire que respiran los rusos, los zambianos, los tasmanios y los pueblos de todo el planeta. Sean cuales sean las causas que nos dividen, como he dicho antes, la Tierra aún estará aquí miles o un millón de años más. La pregunta, la pregunta clave, la pregunta fundamental, en cierto sentido la única pregunta, es: ¿estaremos también nosotros?


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Lo que necesitamos es adquirir dotes de explicación, de diálogo, de lo que solía llamarse lógica y retórica y que era esencial en toda educación universitaria, un adiestramiento de las dotes de compasión que, como las intelectuales, necesitan ponerse en práctica para perfeccionarlas. Si comprendemos la creencia de otro, tenemos que entender las deficiencias e inadecuaciones son muy importantes. Es así sea cual sea la tradición política, ideológica, étnica o cultural de la que procedamos. En un universo complejo, en una sociedad sometida a cambios sin precedentes, ¿cómo podemos encontrar la verdad si no estamos dispuestos a cuestionarlo todo y a juzgarlo todo con imparcialidad? Hay una cerrazón mundial que pone en peligro la especie.


miércoles, 30 de marzo de 2011

FOLCLORE EXTRATERRESTRE

Pero les daré unas pistas de las comunicaciones más habituales sobre ovnis que se han comprobado y de los que sabemos de qué se trata:

La Luna. Se podría pensar que es imposible que alguien pueda confundir la Luna con una nave espacial extraterrestre, pero hay muchos casos en los que no sólo ha sido así sino que, según el informante, la Luna lo ha seguido en incluso acosado.

Auroras boreales; estrellas brillantes; planetas brillantes, especialmente en condiciones meteorológicas poco convencionales; vuelos de insectos luminiscentes; niebla baja, un automóvil subiendo una montaña con los faros moviéndose rápidamente a través de la niebla; globos sonda meteorológicos.

Hubo un caso famoso en que una luciérnaga quedó atrapada entre dos cristales en la ventada de la cabina de un avión y los pilotos, por radio, explicaron los fantásticos giros en ángulo recto que aquella luz describía, cómo desafiaba las leyes de la inercia, y a velocidades que estimaban fantásticas. Lo imaginaban a gran distancia cuando lo tenían delante de la nariz.

Nubes noctilucientes y lenticulares, nubes en forma de lente, aviones convencionales con luces poco convencionales. Aviones poco convencionales.

Después hay una inmensa categoría de fraudes. En cuanto la gente se dio cuenta de que informando de haber visto un ovni su nombre salía en el periódico, se empezaron a declarar muchos más casos de avistamientos de ovnis que antes, y algunos lo hacían como diversión, pero otros no. Un caso famoso fue el de una serie de bolsas de plástico de lavandería colocadas de manera que formaban una capucha alrededor de varias velas y que se elevaron como pequeños globos de aire caliente. Esta tecnología tan primitiva llevó a cientos de personas a comunicar que habían visto ovnis que hacían maniobras, según decían, imposibles. Es decir, hay fraude, más algunas malas interpretaciones o comunicaciones sesgadas, y el resultado es algo extraordinariamente raro, pero se trataba sólo de luces que se movían de manera extraña. Ésta es una de las razones por las que un simple movimiento de luces es insuficiente.

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También hay casos, y Adamski fue uno de ellos, en que la gente no sólo fotografía y ve ovnis, sino que también recibe saludos de sus ocupantes e incluso invitaciones para subir a bordo. Es útil analizar algunos de los casos en retrospectiva. Por ejemplo, Adamski fue transportado al planeta Venus, donde las condiciones eran muy parecidas a las del Edén. Los extraterrestres hablaban melosamente, paseaban entre riachuelos y flores, llevaban largas túnicas blancas y pronunciaban alentadoras homilías religiosas.

Ahora sabemos que la temperatura de la superficie de Venus es de 480°C. La presión en superficie es de noventa veces la de esta sala. La atmósfera contiene ácido clorhídrico, ácido fluorhídrico y ácido sulfúrico. Por lo tanto, las largas túnicas blancas estarían cuando menos hechas jirones. En retrospectiva, podemos ver que algo falla en la historia. A lo mejor sólo se equivocó de planeta. Pero uno se queda con la clara impresión de que el relato de Adamski era pura invención.

Es digno de mención que en todo ese millón de casos no haya ni un solo ejemplo de prueba material que soporte siquiera el escrutinio más superficial. Nadie retiró ninguna pieza de la nave espacial con una navaja y la puso en un sobre para llevarla al laboratorio y ver si estaba hecha de alguna extraña aleación. Ninguna fotografía del interior de la nace o de los extraterrestres, ni una página del diario de vuelo del capitán. Sea como sea, en todos los casos no hay ni un solo ejemplo de prueba física concreta. Y mantengo que eso sugiere que estamos delante de una combinación de sicopatología y de fraude consciente combinados con una mala interpretación de fenómenos naturales, pero que en ningún caso es lo que alegan quienes dicen ver ovnis.

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A veces se dice que la gente que aborda con escepticismo el tema de los ovnis o de los antiguos astronautas, o también algunos tipos de religión revelada, tiene prejuicios. Yo mantengo que no es un prejuicio, sino un posjuicio, es decir, no es un juicio hecho antes de examinar la prueba sino después.

[…]

La obra definitiva sobre los milagros fue escrita por un célebre filósofo escocés, David Hume. En su libro Investigación sobre el conocimiento humano, y en un famoso capítulo titulado “De los milagros”, Hume analiza un caso un poco aunque no significativamente diferente.

Cuando alguien me dice que ha visto volver a la vida a un muerto, inmediatamente me pregunto qué es más probable: que esta persona me engañe, que se engañe a sí misma o que el hecho que relata haya sucedido realmente. Comparo un milagro con otro y, según la superioridad que descubro, me pronuncio. Siempre rechazo el milagro mayor. Si la falsedad de este testimonio fuera más milagrosa que el acontecimiento que relata, entonces y no antes, podría contar con mi convencimiento u opinión.

Y otra manera de expresarlo de la de Thomas Paine, uno de los héroes de la Revolución Americana, que esencialmente parafrasea a Hume. Dice: “¿Qué es más probable: que la naturaleza salga de su curso o que un hombre cuente una mentira?”

Lo que se dice aquí es que el mero testimonio visual es insuficiente si lo que se cuenta es muy extraordinario. Paine sigue diciendo:

En nuestros tiempos, nunca hemos visto que la naturaleza se salga de su curso. Pero tenemos buenas razones para creer que se han dicho millones de mentiras en el mismo tiempo. En consecuencia, la probabilidad de que el comunicante de un milagro diga una mentira es, al menos, de unos millones a una.

domingo, 27 de marzo de 2011

INTELIGENCIA EXTRATERRESTRE

Supongo que un epigrama bueno para este tema es la siguiente frase de John Adam, segundo presidente de Estados Unidos, aunque mucho antes de llegar a serlo. Como abogado, defendió a los soldados británicos que fueron juzgados en los procesos de la Matanza de Boston, en diciembre de 1770, y no lo hizo porque estuviera a favor de la causa británica; no lo estaba. Defendió a aquellos quienes se oponía porque creía que, por encima de cualquier consideración, debía buscarse que sean nuestros deseos, nuestras inclinaciones, o los dictados de nuestras pasiones, no pueden alterar la condición de los hechos y las pruebas.

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¿Por qué tenemos diez dedos? Porque hemos evolucionado de un pez devoniano que tenía diez falanges en su aleta. Si hubiéramos evolucionado de un pez devónico con doce falanges, tendríamos una aritmética de base doce y la aritmética de base diez sólo sería considerada por los matemáticos.

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¿Y sobre la religión? ¿Qué decir de la idea de que estamos hechos a imagen y semejanza de dios? ¿Es también un fracaso de la imaginación? ¿Qué queremos decir cuando decimos que estamos hechos a imagen de dios? ¿Pensamos, por ejemplo, que dios tiene orificios nasales y respira? Si es así, ¿qué respira? ¿Aire? ¿Dónde está el aire? ¿Aire con oxígeno? Ningún otro planeta del Sistema Solar tiene oxígeno salvo la Tierra. ¿Por qué circunscribir a dios a algunos sitios? ¿Para qué necesita orificios nasales? ¿Y ombligo? ¿Tiene dios ombligo? ¿Y tiene pelo? ¿Y un apéndice vermiforme? ¿Tiene dedos en los pies? Los dedos de los pies son claramente el resultado de la vida de nuestros antepasados en el bosque alto, balanceándose de rama en rama. Es muy bueno tener cuatro extremidades que puedan agarrarse a los árboles. No tuvimos dedos de los pies hasta ese momento concreto de transición. El dedo gordo es bueno para el equilibrio; el pequeño no sirve prácticamente para nada. Es sólo un accidente evolutivo. ¿El apéndice vermiforme? Igualmente inútil. Van camino a desaparecer.

viernes, 25 de marzo de 2011

EL UNIVERSO ORGÁNICO

Una manera de decirlo sería, supongamos, que nuestro padre o madre –digamos el padre para pensar en alguien concreto-, entrara en esta habitación andando a un ritmo humano ordinario, y supongamos que, justo detrás de él, viniera su padre, y justo detrás de éste su propio padre. ¿Cuánto tiempo tendríamos que esperar paraqué el antepasado que entrase por la puerta fuera una criatura que anduviese con normalidad sobre cuatro patas? La respuesta es una semana. El desfile de antepasados caminando al ritmo ordinario duraría una semana hasta llegar a una cuadrúpedo.

[…]

Así pues, con insignificantes excepciones, todos los organismos de la Tierra recurren a un tipo de molécula particular, llamada proteína, como catalizador o enzima para controlar el grado de funcionamiento y la dirección de la química de la vida. Todos los organismos de la Tierra emplean un tipo de molécula llamada ácido nucleico para codificar la información hereditaria y reproducirla en la siguiente generación. Todos los organismos de la Tierra proseen un libro de códigos idénticos para traducir el lenguaje del ácido nucleico al lenguaje de la proteína y, aunque hay algunas diferencias evidentes entre, digamos, el moho y yo, en lo esencial, estamos muy emparentados. La lección es: no hay que juzgar por la apariencia. Desde el punto de vista molecular, todos somos prácticamente idénticos.

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La idea de la materia orgánica extraterrestre es importante no sólo por esta razón sino también porque nos diría algo relevante, al menos sobre la probabilidad de vida extraterrestre. Si resulta que no hay signos de moléculas orgánicas en ninguna parte, o que éstas son extremadamente raras, eso podría llevarnos a la conclusión de que la vida en otra parte es extremadamente rara. Pero si encontramos el universo floreciente y desbordante de materia orgánica, entonces al menos este requisito previo para la vida extraterrestre quedaría cumplido.

[…]

Una muy firme y dramática declaración de este tipo la han hecho los astrónomos Fred Hoyle y N. C. Wickramasnighe. Y su frase, después de un cálculo en este sentido, dice algo así como:
“Se dice que es tan probable que el origen de la vida pueda darse espontáneamente por interacción molecular en el océano primitivo como que un torbellino de viento produjese espontáneamente un Boeing 747 a partir de un depósito de chatarra”.

jueves, 24 de marzo de 2011

NATURALEZA Y MARAVILLA: UN RECONOCIMIENTO DEL CIELO

Thomas Wright, que escribió: “En cuanto a lo que decís acerca de que he dejado mi propia morada fuera de mi esquema del universo, después de viajar tan lejos hacia el infinito como para perder la visión de la Tierra, creo que debo contestar como hizo Aristóteles cuando Alejandro, mirando el mapa del mundo, le preguntó por la ciudad de Macedonia. Se cuenta que el filósofo le dijo al príncipe que el sitio que buscaba era demasiado pequeño para prestarle atención y que había sido omitido con motivo. El Sistema Solar –prosigue Wright-, comparado con una diminuta parte de la creación visible es sólo una pequeña porción del universo conocido, por lo que en una panorámica tan limitada de la inmensidad del espacio, el lugar que ocupa la Tierra creo que es de muy escasa consecuencia”.

[…]

Muchas religiones han intentado hacer grandes estatuas de sus dioses, con la idea, supongo, de hacernos sentir pequeños a nosotros. Pero, si éste era su objetivo, ya pueden quedarse sus míseros íconos. Para sentirnos pequeños basta con que levantemos la mirada.

[…]

Como ha señalado Ann Druyan, un creador inmortal es por definición un dios cruel, porque él, que nunca tiene que enfrentarse al temor de la muerte, crea en cambio innumerables criaturas que sí tienen que hacerlo. ¿Por qué hacer algo así? Si él es omnisciente, podría ser más amable y crear seres inmortales, protegidos del peligro de la muerte. Sin embargo, crea un universo en el que muchas de sus partes, quizás la totalidad del mismo, mueren.

[…]

Permítanme leer un pasaje de Thomas Paige, de The Age of Reason [La Edad de la Razón]. “¿De dónde –pregunta Paine-, de dónde pudo surgir la soberbia y extraña presunción de que el Todopoderoso, que tenía millones de mundos dependientes por igual de sus protección, pudiera desentenderse de todos los demás y venir a morir al nuestro porque, dicen, un hombre y una mujer comieron una manzana? Y, por otro lado, ¿debemos suponer que todos los mundos de la ilimitada creación tuvieron una Eva, una manzana, una serpiente y un redentor?”

Lo que Paine está diciendo es que nuestra teología está centrada en la Tierra y atañe sólo a un pequeño trozo de espacio; y que, cuando damos un paso atrás y alcanzamos una perspectiva cósmica más amplia, nuestro mundo en realidad es insignificante. Y, desde mi punto de vista, hay además un problema general que afecta a gran parte de la teología occidental, y es que el dios retratado es demasiado pequeño. Se trata del dios de un mundo diminuto y no el dios de una galaxia, menos aún de un universo.