De una carta tirada sobre la mesa sale una línea
que corre por la plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para
descubrir que la línea continúa por el piso de parqué, remonta el muro, entra
en una lámina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda de una
mujer reclinada en un diván, y por fin escapa de la habitación por el techo y
desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla a
causa del tránsito, pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús
estacionado en la esquina y que lleva al puerto. Allí baja por la media de
nilón cristal de la pasajera más rubia, entre en el territorio hostil de las
aduanas, rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor, y allí (pero es
difícil verla, sólo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al barco de
turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de primera clase, salva
con dificultad la escotilla mayor, y en una cabina, donde un hombre triste bebe
coñac y escucha la sirena de partida, remonta por la costura del pantalón, por
el chaleco de punto, se desliza hasta el codo, y con un último esfuerzo se
guarece en la palma de la mano derecha, que en ese instante empieza a cerrarse
sobre la culata de una pistola.
lunes, 14 de mayo de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
EL DIARIO A DIARIO
Un señor
toma el tranvía después de comprar el diario y ponérselo bajo el brazo. Media
hora después desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo.
Pero ya no
es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas que el señor abandona
en un banco de plaza.
Apenas
queda solo en el banco, el montón de hojas se convierte otra vez en un diario,
hasta que un muchacho lo ve, lo lee, y lo deja convertido en un montón de hojas
impresas.
Apenas queda solo en el banco, el montón de
hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que una anciana lo
encuentra, lo lee, y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Luego
se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de
acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas excitantes
metamorfosis.
martes, 8 de mayo de 2012
PREÁMBULO A LAS INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA AL RELOJ
Piensa en
esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una
cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los
cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con
áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás
a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan –no lo saben, lo terrible es que no
lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que
es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con una correa como
un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de
darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo
un reloj; te regalan la necesidad de darle cuerda para que siga siendo un
reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de
las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan
el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se
rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las
otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te
regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del
reloj.
jueves, 3 de mayo de 2012
JOSUÉ
Es cierto que josué, viendo que el sol declinaba y que las bajas sombras de la noche protegerían lo que aún quedaba del ejército amorreo, levantó los brazos
al cielo, ya preparada la frase para la posteridad, pero en ese instante oyó una voz que le susurraba al
oído, Silencio, no hables, no digas
nada, reúnete conmigo a solas, sin
testigos, en la tienda del arca de la alianza, porque tenemos que
conversar. Obediente, Josué entregó la
dirección de las operaciones a su sustituto en la cadena jerárquica de mando y
se dirigió rápidamente al lugar del
encuentro. Se sentó en un taburete y dijo, Aquí estoy, señor, hazme saber tu
voluntad, Supongo que la idea que te
nació en la cabeza, dijo el señor que estaba
en el arca, era pedirme que parase el sol, Así es, señor, para que ningún amorreo escape, No puedo hacer lo que me pides. Un súbito pasmo le hizo a
Josué abrir la boca, Que no puedes
hacer que el sol se detenga, y la
voz le temblaba porque creía estar profiriendo, él mismo, una horrible herejía, No puedo hacer parar el sol porque parado ya está, siempre
lo ha estado, desde que lo dejé en
aquel lugar, Tú eres el señor, tú no
puedes equivocarte, pero no es eso lo que mis ojos ven, el sol nace en
aquel lado, viaja todo el día por el cielo
y desaparece en el lado opuesto, hasta regresar
a la mañana siguiente, Algo se mueve realmente, pero no es el sol, es la tierra, La tierra está parada, señor, dijo Josué con voz tensa,
desesperada, No, hombre, tus ojos te engañan, la tierra se mueve, da vueltas sobre sí misma y va girando por el
espacio alrededor del sol, Entonces,
si es así, manda parar a la tierra,
que sea el sol el que se pare o que se pare la tierra, a mí me es indiferente siempre que pueda liquidar a los amorreos, Si yo hiciese parar la tierra,
no se acabarían sólo los amorreos, se acabaría
el mundo, se acabaría la humanidad,
se acabaría todo, todos los seres y
cosas que aquí se encuentran, incluso muchos árboles, a pesar de las raíces que los prenden a la tierra, todo sería lanzado como una piedra cuando la sueltas de la honda, Pensaba que el funcionamiento de la máquina del mundo dependía nada más que de tu voluntad, señor, Ya la ejerzo demasiado, y
otros en mi nombre, por eso hay
tanto disgusto, gente que me ha dado la espalda, algunos que llegan hasta el punto
de negar mi existencia, Castígalos, Están fuera de
mi ley, fuera de mi alcance, no los puedo
tocar, es que la vida de un dios no
es tan fácil como creéis, un dios no es
señor de ese permanente quiero, puedo y mando que se supone, no siempre se
puede ir en línea recta hasta
conseguir los fines, hay que dar rodeos, es verdad que puse una señal en la cabeza de caín, nunca lo
has visto, no sabes quién es, pero lo
que no se entiende es que no tenga
poder suficiente para impedirle que vaya
a donde su voluntad lo lleve y haga lo
que entienda, Y nosotros, aquí,
preguntó josué, con la idea siempre puesta
en los amorreos, Harás lo que habías pensado, no te voy a robar la
gloria de dirigirte directamente a dios, Y
tú, señor, Yo limpiaré el cielo de las nubes que en este momento lo cubren, eso se puede hacer sin ninguna
dificultad, pero la batalla tendrás que ganarla
tú, Si tú nos das ánimo estará terminada antes de que el sol se ponga, Haré lo posible, ya que lo
imposible no se puede. Tomando
estas palabras como despedida,
josué se levantó del taburete, pero el señor le dijo todavía, No le contarás a nadie lo que aquí ha sido tratado entre nosotros, la historia que se repetirá
en el futuro tendrá que ser la
nuestra y no otra, josué pidiéndole
al señor que detenga el sol y él haciéndolo así, nada más, Mi boca no se abrirá
salvo para confirmarla, señor, Vete
y acaba con esos amorreos. Josué volvió
al ejército, subió a una colina y levantó otra vez los brazos, Oh, señor, gritó, oh, dios del cielo,
del mundo y de israel, te ruego que
suspendas el movimiento del sol
hacia el ocaso a fin de que tu voluntad pueda ser cumplida sin obstáculos, dame una hora más de luz, una hora sólo, no vaya a suceder que
los amorreos se escondan como cobardes
que son y tus soldados no logren
encontrarlos en la oscuridad para ejecutar
en ellos tu justicia, quitándoles la vida.
lunes, 30 de abril de 2012
LILITH Y CAÍN
Que nuestro dios, el creador del cielo y de
la tierra, está rematadamente loco, Cómo te atreves a decir que el señor dios
está loco, Porque sólo un loco sin conciencia de sus actos admitiría ser el
culpable directo de la muerte de cientos de miles de personas y se comportaría
luego como si nada hubiera sucedido, salvo que, y pudiera ser, no se tratara de
locura, la involuntaria, la auténtica, sino de pura y simple maldad, Dios nunca
podría ser malo, o no sería dios, para malo ya tenemos al demonio, No puede ser
bueno un dios que le da a un padre la orden de que mate y queme en una hoguera
a su propio hijo simplemente para poner a prueba su fe, eso no se le ocurriría
ni al más maligno de los demonios.
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